Aprende cómo preparar un café delicioso con prensa francesa sin sedimentos ni amargor. Guía completa paso a paso para lograr una taza limpia, aromática y equilibrada.
La magia de la prensa francesa
Si buscas un café con cuerpo, sabor intenso y textura aterciopelada, la prensa francesa (también llamada French Press o cafetière) es una de las mejores formas de hacerlo.
Eso sí, no es el método más rápido: requiere paciencia y precisión, pero los resultados valen totalmente la pena.
Ingredientes y proporciones ideales
- Café: 60–70 gramos por litro de agua (ajusta según tu gusto).
- Agua: fresca, limpia y de baja dureza. Evita el agua dura o sin filtrar.
- Molido: medio (no tan grueso como se suele recomendar).
- Temperatura del agua: justo después de hervir, alrededor de 92–96 °C.
- Tiempo total: unos 10–12 minutos de preparación.
Consejo clave: Usa café recién tostado y recién molido para obtener la mejor experiencia. El pre-molido funciona, pero el sabor no será tan fresco ni complejo.
Por qué pesar el café y el agua
Usar una balanza digital puede parecer exagerado, pero te permitirá repetir fácilmente los resultados.
Cada gramo importa: sabrás exactamente qué hiciste cuando una taza salga perfecta… o cuando quieras mejorarla.
Paso a paso: cómo preparar café con prensa francesa
1. Muele el café
Muele el café con una textura media, similar a la sal marina gruesa. Evita molidos demasiado gruesos o finos: afectarán la extracción y la limpieza de la taza.
2. Añade el café a la prensa
Coloca el café molido dentro de la prensa francesa.
3. Vierte el agua caliente
Añade la cantidad de agua correspondiente (por ejemplo, 30 g de café por 500 g de agua). Asegúrate de cubrir bien todo el café molido.
4. Deja reposar 4 minutos
Permite que el café se infusione sin moverlo. Se formará una capa espesa (la “costra”) en la superficie.
5. Rompe la costra y limpia la superficie
Usa una cuchara para romper suavemente la costra y liberar los aromas. Luego, retira con cuidado la espuma y los restos que flotan. Tíralos: no los necesitas.
6. Deja reposar de nuevo (5–8 minutos)
Ahora espera pacientemente. Este paso es crucial: las partículas y sedimentos se depositan al fondo, dejando una bebida más limpia y sedosa.
7. Coloca el émbolo, pero no presiones
Pon la tapa con el émbolo, pero no lo bajes. Solo déjalo sobre la superficie para filtrar al servir.
8. Sirve lentamente
Vierte el café con suavidad directamente en tu taza. Evita remover el fondo del recipiente para mantener los sedimentos abajo.
El resultado final
Obtendrás una taza de café:
- Sin residuos ni lodo.
- Con cuerpo redondo y sabor limpio.
- Rica en notas dulces y equilibradas.
Una auténtica joya preparada con calma y precisión.
Consejos extra
- No tengas prisa: cuanto más reposo, más claridad y dulzura.
- Usa café de especialidad para disfrutar de notas más definidas.
- Limpia bien la prensa después de cada uso para evitar sabores rancios.
